Dandelion junk queens
22 Septiembre 2009 por corazonesenformol
REGIONES SUBTERRANEAS DEL continente excavadas en cavernas ciclópeas, catedrales de redes fractales, laberínticos túneles gargantuanos, lentos ríos negros subterráneos, inmóviles lagunas estigias, puras y ligeramente luminíferas, esbeltas cataratas precipitándose sobre roca desgastada por el agua, cayendo entre bosques petrificados de estalactitas y estalagmitas en la complejidad del asombro del pez ciego ante el espeleólogo e insondable vastedad… ¿Quién excavó esta tierra hueca bajo el hielo que vislumbraron Poe, ciertos ocultistas paranoicos alemanes, sectarios OVNI shaverianos? ¿Fue la tierra una vez colonizada en los tiempos de Gondwana o MU por alguna antigua raza? ¿con sus esqueletos reptilianos todavía enmoheciéndose en los laberintos secretos más lejanos del sistema cavernario? Calmas aguas estancadas, canales sin salida, pozas embalsadas lejos de los centros de la civilización como la Pequeña América, la Ciudad del Transporte, o Nan Chi Han, allí abajo en los oscuros recodos y en las zonas más remotas de las grutas antárticas, hongos y helecho albino. Sospechamos sus mutaciones, manos y pies de membranas anfibias, hábitos degenerados; kallikaks de la tierra hueca, renegados lovecraftianos, heremitas, incestuosos contrabandistas escondidos, criminales fugitivos, anarquistas forzados a ocultarse después de las Guerras Entrópicas, tránsfugas del Puritanismo Genético, Tongs chinos disidentes y fanáticos del Turbante Amarillo, piratas índicos de cueva, indolentes parias macilentos de las prolecolmenas de las cúpulas industriales a lo largo de la Lengua de Thwait y la costa de Walgreen y la tierra de Edsel-Ford; los trogs han mantenido viva durante 200 años la memoria folk de la Zona Autónoma, el mito de que algún día aparecerá otra vez… taoísmo, filosofía libertina, brujería indonesia, el culto a la Cueva Madre (o Madres), identificado por algunos estudiosos con la diosa javanesa del mar/luna Loro Kidul, por otros con una deidad menor de la Secta de la Estrella del Sur, la “Diosa de Jade”… manuscritos (en ingliss de Bahasa, el macarrónico dialecto pidgin de las cuevas profundas) con citas mutiladas de Nietzche y Chuang Tzu… El comercio se basa en ocasionales piedras preciosas y en el cultivo de amapola blanca, hongos, más de una docena de especies diferentes de setas “mágicas”… el pando lago Erebus, 5 millas de largo, moteado con islotes estalagmíticos ahogados de helechos y kudzu y pino enano negro, contenido en una cueva tan vasta que a veces crea su propio tiempo… La ciudad pertenece oficialmente a la Pequeña América pero la mayoría de sus habitantes son trogs que viven del Subsidio Perezoso; y el país tribal de las profundidades cavernarias se encuentra justo al otro lado del Lago. Chusma, artistas, drogadictos, hechiceros, contrabandistas, infiltrados y pervertidos que viven en ruinosos hoteles de basalto y sintoplast medio encostrados de viñas verde pálido, a lo largo del frente del lago, una avenida de escuálidos cafés, comercios de gemas vigilados por ninjas armados, tiendas chinas de fideos con krill, el salón engalanado de cristal para bailarines de gamelán de fusión lenta, muchachos practicando sus mudras en las soñolientas tardes de azul oscuro electrónico al compás de sintegongs y metalofones… y bajo el muelle quizás unos cuantos bañistas desacompasados a lo largo de la playa negra, genuinos turistas de bajos ingresos papando moscas en el templo detrás del bazar donde pálidos viejos pamongs trog tranceados en hongos babean con los ojos en blanco, respirando el humo de un pesado incienso, todo parece de repente amenazadoramente luminoso, vibrante de significado… sólo unos pocos casos de dedos amembranados pero los rumores de promiscuidad ritual son lo suficientemente ciertos. Estuve viviendo en un pueblo de pescadores trog al otro lado del lago desde Erebus en un habitación alquilada sobre la tienda de cebos… pereza rural y degenerados ritos supersticiosos de abandono sexual, los misterios larvales e insalubres de los oprimidos mutantes ctónicos trog, vagos paletos ineptos… la Pequeña América, tan cristiana y libre de mutación, tan eugenésica y ordenada, donde todo el mundo vive enchufado a un reino desencarnado de antiguo software y holografía, tan euclidiana, newtoniana, limpia y patriótica; la P.A. nunca entenderá esta inocente magia de lo sucio, este “materialismo espiritual”, esta esclavitud a los volcánicos deseos de las secretas pandillas de muchachos de las cavernas que como flores risueñas ríen lanzando con erecciones de dínamo bombeantes surtidores de pura vida curvados como arcos tensos, y el olor del agua, de la zupia de charca, de las blancas flores nocturnas al abrirse, jazmín y datura, orín, pelo húmedo de niño, esperma y barro… poseído por los espíritus de la cavernas, quizás los fantasmas de antiguos alienígenas que ahora deambulan como demonios buscando renovar viejos placeres perdidos de carne y substancia. O quizás la Zona ya ha renacido, ya es un nexo de autonomía, un virus del caos que se extiende en su forma clandestina más exuberante, las blancas setas venenosas crecen en los rincones donde los niños trog se han masturbado solos en la oscuridad..













































